04 enero 2021

Qué Bello es Vivir y El Buen Capitalista

La película Qué Bello es Vivir, que se ha convertido en un clásico de la Navidad en todas las televisiones desde que pasara a ser de dominio público (*), se revela ahora como un ejemplo de modernidad en su mensaje tachado tradicionalmente de reaccionario. Analizando su trama y personajes, comprobaremos su visión crítica y a la vez constructiva del Capitalismo que concuerda con las tesis de El Buen Capitalista o el Manifiesto de DAVOS denominado Stakeholders Capitalism .



Cine y Propaganda en Frank Capra

Antes de entrar en los detalles de la película Qué Bello es Vivir (It’s a wonderful life, 1946) vamos a situarnos en el contexto de su producción. 

Frank Capra (Sicilia, 1897 - California, 1991) está catalogado como director de cine propagandístico. Más que por su posicionamiento con el Partido Republicano de los EEUU, por su trabajo como documentalista de guerra. Especialmente la serie documental Why We Fight (ganadora de un Oscar de la Academia) en la que se puso como meta convencer al país para entrar en la Segunda Guerra Mundial, motivar a las tropas o lograr la alianza con la URSS frente al nazismo. 

En cuanto a sus obras de ficción, el mensaje ideológico que podríamos considerar también propagandístico se encuentra presente ya en la película de 1939 Mr. Smith goes to Washington (Caballero sin espada), en la que denuncia la corrupción en el Senado de los Estados Unidos a través del personaje, un hombre idealista que es elegido para sustituir a un senador fallecido. Como veremos al hablar de Qué bello es vivir, esta defensa crítica desde dentro del sistema se explica conociendo la biografía del director, uno más de los emigrantes europeos que llegaron a USA entre guerras. Como dice Ignasi Franch en elDiario.es: “Al fin y al cabo, él mismo podía servir de ejemplo de este relato: un niño italiano que llegó a los Estados Unidos en un barco de migrantes económicos se había convertido en uno de los más exitosos cineastas de los años 30.” Aunque para terminar de entenderlo, es preciso conocer más detalles como los que nos desvela Franch en el citado artículo: “Antes de que los ataques japoneses en Pearl Harbor arrasasen con el aislacionismo estadounidense, el realizador había mantenido en su dormitorio un retrato de Benito Mussolini. Este guiño al fascismo no tenía porqué ser una adhesión realmente consciente. El mismo Gary Cooper se adhirió -y luego abandonó- una organización anticomunista con derivas paramilitares conocida como Hollywood Hussars.” 



Qué bello es vivir, lo mejor y lo peor del Capitalismo en una película

Para la crítica no hay dudas de que Frank Capra era un derechista que defendía las tesis más conservadoras y, sin embargo, viendo Qué bello es vivir es imposible no ver cómo se critica al ricachón del pueblo, y cómo George Bailey (su protagonista interpretado magistralmente por James Stewart) defiende a los obreros y a la cooperativa que construye casas para los pobres, con escasa rentabilidad, que resiste ante el magnate. 

En una de sus escenas icónicas (spoiler) el personaje recorre una ciudad convertida en un infierno consumista, lleno de garitos de juego, prostitución y otros desmanes. 

¿Era acaso un marxista disfrazado? Está claro que no. Sus biógrafos lo describen como alguien abierto al debate, crítico y defensor ante todo de la libertad individual. 


Si has leído El Buen Capitalista, sabrás que defiendo que el sistema puede ser la mejor herramienta de desarrollo si somos capaces de pulirla como se está haciendo desde, como mínimo, la pasada crisis financiera del 2008. La corrección de los excesos que llevaron a esta crisis, el agotamiento de un modelo especulativo que está generando desigualdades claras y la combinación de los factores y consecuencias de la revolución tecnológica que llamamos Transformación Digital con la emergencia climática, han dado como resultado un cóctel que está llamado a cambiar la economía de forma transcendental. Y creo que para bien. 

Y es aquí cuando, para explicar las tesis de ese Buen Capitalismo que se está construyendo, podemos usar la película de Frank Capra. Veremos si como reflexionaba Manuel Hidalgo en El Mundo se trata de un mensaje candoroso y optimista o por el contrario acertó con una visión tenebrosa de “un mundo oscuro, negrísimo, en el que han triunfado los capitalistas desalmados como Henry Potter, un mundo lleno de tristeza, violencia, alcohol, garitos, abandono, soledad, amargura y decadencia. Y algunos dicen: ¡ése es exactamente nuestro mundo de hoy!”

Cinco claves del Capitalismo que defiende Qué Bello Es Vivir y que encontrarás en El Buen Capitalista (Si no la has visto, contiene spoilers):


1. Defender el Capitalismo no es defender el Monopolio. 

Toda la película gira entorno a la lucha de George Bailey por evitar que Henry F. Potter se haga con todo el poder económico del pueblo Bedford Falls. Como si fuera David contra Goliath, Bailey dedica su vida a mantener abierta una pequeña cooperativa de crédito que además construye viviendas para los trabajadores. Con grandes dosis de ética e idealismo, pese a que el negocio le da solo para vivir, es capaz de rechazar una y otra vez las suculentas ofertas de compra del magnate. Asistimos a una partida de Monopoly en el que uno de los jugadores tiene casi todas las calles y los hoteles mientras que otro se mantiene endeudado. Como digo en El Buen Capitalista, el monopolio es en realidad anticapitalista y por algo es la fórmula utilizada en las economías socialistas. Si algo mantiene a la economía de mercado es precisamente la libre competencia, con las oportunas regulaciones. Una de ellas, la más estricta en comercio internacional es la lucha contra los monopolios que hoy estamos viendo poner en marcha contra Google o Facebook, sin ir más lejos. 


2. El Capitalismo crea riqueza y la reparte. 

Con esa defensa de la competencia frente al monopolio, asistimos también a la demostración en forma de storytelling de que el Capitalismo no consiste en acumular riqueza, sino en invertirla una y otra vez. La pequeña cooperativa de crédito funciona con las aportaciones de muchos pequeños socios que, bien gestionadas, permite a todos ellos mejorar sus condiciones de vida. Y cuanto más crece la cooperativa, más potencial tiene de seguir haciéndolo. Esta fuerza del colectivo de accionistas sorprende al magnate que es incapaz de doblegarles y hasta tiene que escuchar a uno de sus empleados decirle que el futuro son ellos y que acabará yéndose a trabajar a la competencia. En El Buen Capitalista se pone de ejemplo al sistema de cooperativas como demostración de que los obreros pueden ser también patronos y aprovecharse del sistema como herramienta. Pero ese poder es el mismo que tiene un banco o una gran empresa que se financia con aportaciones de accionistas o de fondos de pensiones. La riqueza es eso, al contrario que la energía, se destruye si no se usa para crear más. Y como dice el libro “para distribuir la riqueza primero hay que crearla”.


3. El Capitalismo es construir, no destruir. 

Acusamos al Capitalismo de destruir el planeta, y en muchos casos lo está haciendo. Pero su principal característica es todo lo contrario: inventa, crea, construye y posibilita. En la revisión que se está produciendo del sistema es una de las cuestiones que más rápido se están corrigiendo. La sostenibilidad es el foco en gobiernos y empresas y se busca que el desarrollo sea sostenible, sin acabar con el planeta ni los derechos. El protagonista interpretado por James Stewart es la antítesis también de su oponente en este campo. No busca acumular propiedades, sino construirlas. Su sueño desde pequeño es “construir puentes y grandes edificios” con una ilusión en la que las ganancias económicas son secundarias. Él quiere crear un mundo mejor, más confortable y avanzado, y lo quiere para todos. Si no lo logra es porque su ética y compromiso social con su pueblo le impide dejarlo y embarcarse en negocios que le son propuestos. No se hará rico con una fábrica de plásticos o trabajando para Potter, pero acabará construyendo una colonia de hogares para los trabajadores con cientos de casas. Habrá convertido su trabajo y el dinero de los socios de la cooperativa en un mundo mejor.


4. El Capitalismo es indisociable de la libertad. 

Si hay algo por lo que defender el sistema de mercado es porque está basado en un derecho tan importante como es el de la propiedad privada y la libertad personalSi no crees en estos dos principios, es normal que tampoco creas en el capitalismo. Pero si para ti son dos derechos fundamentales, no puedes creer en otro sistema, de los probados, que no sea este. Porque no es casualidad que aquellos países que no son o no han sido capitalistas en la historia hayan sido siempre, y lo sean hoy, dictaduras. ¿Hay dictaduras capitalistas? Sí. Pero no hay sistemas no capitalistas que sean democráticos

El capitalismo no es perfecto aún, pero podemos mejorarlo entre todos y lo estamos haciendo. 

A sus enemigos les parece bien que para acabar con él haya que pasar por una dictadura del proletariado (lo dicen sus fundadores y lo siguen defendiendo sus discípulos, que dicen que el comunismo real nunca ha llegado a lograrse y que para ello hace falta perder la libertad primero). En cambio, a mí me parece mejor que para perfeccionar el capitalismo sigamos siendo libres. Entre otras cosas, porque el capitalismo hoy ha asumido muchas de las propuestas de sindicatos e ideología de izquierdas. Desde los derechos de los trabajadores a los impuestos, pasando por la innumerable regulación sobre lo que se puede y lo que no se puede vender. El mercado 100% libre que otros utópicos soñaron, no existe. Es un híbrido, igual que los países comunistas se rinden al mercado y la empresa privada poco a poco. A día de hoy, no nos gobiernan corporaciones (conspiranoia aparte) sino gobiernos elegidos por parlamentos. Lo que ocurre es que como dice el profesor sueco Andreas Bergh: "Es fácil para los políticos atribuir sus fracasos al capitalismo”. Al igual que en El Buen Capitalista, es el argumento principal de uno de sus libros, Suecia y el renacimiento del Estado de bienestar capitalista. Berg, al ser preguntado en El País Brasil sobre la aparente contradicción del “Estado de Bienestar Capitalista”, responde sin dudas: 

“Puede parecer un oxímoron, pero no creo que lo sea. Lo que hace que el capitalismo funcione es el estado de derecho, el derecho a la propiedad y el libre comercio. Pero no funciona bien en países donde las leyes no se hacen cumplir, no hay certeza jurídica y gobiernos corruptos que benefician a sus empresas y amigos. Cuando hay un estado de derecho fuerte, el capitalismo funciona mucho mejor y puede establecer impuestos altos para financiar escuelas, hospitales, pensiones …”. 

Para sostener esta afirmación, pone de ejemplo a los países escandinavos, que según él lo hacen bastante bien porque son un ejemplo de que la democracia capitalista y el estado del bienestar van de la mano, ya sea que mires el PIB, la esperanza de vida, los índices de confianza. en instituciones o las de la felicidad. Prueba de que el capitalismo es más una herramienta que una ideología y que depende de esta cómo se utiliza, es que para muchos norteamericanos, países como Suecia o Dinamarca son socialistas, en sentido que tenía la URSS. Pero no, simplemente, abandonaron el debate estéril y se pusieron a construir un mundo mejor. 

Un mundo mejor en el que todos podemos hacer algo para corregir los errores, pero, como dice Jesús Avezuela en una columna para ABC:  "Para corregirlo, una aportación de interés sería evitar acercarnos al problema desde prejuicios ideológicos. Ya que ni las posiciones más liberales, reclamando la máxima libertad en toda actividad económica, ni la defensa de cualquier intervención del Estado, tradicional de las posiciones más progresistas, han demostrado ser útiles como principios orientadores exclusivos." 


El Capitalismo hoy es colectivo y muy diferente al que combatió Marx

Si has visto la película, sabrás que acaba felizmente, con otra escena que parecería un cuento de hadas en 1939 y que hoy está también de la máxima actualidad (spoiler): La cooperativa se salva y Bailey se libra de ir a la cárcel gracias a un crowdfunding en el que la ética y su bonhomía es recompensada como merecen. Los clientes y ciudadanos reconocen el propósito de la empresa, su importancia social y la salvan, salvándose a sí mismos de paso. Uno de los mensajes principales de la película es precisamente que la vida de un solo hombre afecta al resto de vidas y que todo lo que hacemos a nivel individual repercute en el conjunto. algo que nos recuerda otra vez al Capitalismo Colectivo o de los grupos de interés o la Responsabilidad Social Corporativa. Como insisto en El Buen Capitalista,  Tú eres parte del capitalismo y le das forma incluso cuando compras


Estoy seguro, que cuando vuelvas a ver la película, lo harás con otros ojos. Espero que también al sistema. Y si te ha interesado el tema y quieres profundizar, ya sabes que puedes comprar la segunda edición del libro en tu librería habitual (la opción que te recomiendo) o en cualquier plataforma digital de las que encontrarás en este enlace


Más curiosidades sobre Qué Bello Es Vivir


(*) Sobre cómo una película que fue un fracaso tras su estreno en las navidades de1946 ha llegado a convertirse en al gran clásico de las televisiones, se cita habitualmente la pérdida de los derechos de autor (copyright) al no haber sido renovados en tiempo y forma. Eso habría favorecido que las televisiones la emitieran sin tener que pagar por ella. Lo cierto es que no era totalmente de dominio público al estar basada en otra obra, que sí tenía copyright. En 1971 se renovaron los derechos y las televisiones dejaron de emitirla con tanta frecuencia. Eso en EEUU, porque lo cierto y verdad es que yo recuerdo cómo de pequeño y no tan pequeño, cada Navidad ponían la película en TVE y después de las privadas y autonómicas. Hoy ha perdido fuerza frente a los nuevos clásicos como Love Actually o Los Gremlins. Pero sigue siendo una gran obra nominada a seis Oscar, entre ellos mejor película, mejor director y mejor actor) y ganador del de Logros Técnicos.


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