El cazador de ideas




Aviso: este post se publicó previamente en Cooking Ideas, el blog de Vodafone pensado para alimentar tu mente en el que colaboro cada semana.

Incluso aunque no tengas el confeso deseo de ser escritor como yo, tarde o temprano necesitarás tener ideas. La creatividad, es seguramente el valor empresarial en alza y el más de moda en nuestro tiempos tan tecnológicos.

Sin duda, en el terreno de la publiciad en el que estoy acostumbrado a moverme es el principal, pero en cualquier otro ámbito de la vida, tener ideas seguramente es lo que marca la diferencia.

Tener ideas. Quienes no están acostumbrados a venderlas como yo, suelen preguntarme cómo hago para tenerlas. Se sorprenden de que sea capaz de presentarles no una, sino varias. Incluso, cuando rechazan la primera, muchos se asombran de que pueda tener otra distinta a partir del mismo planteamiento.

Para mi es algo mitad natural, mitad aprendido, pero afortunadamente, parece que tener ideas no es algo que todo el mundo logre, y por eso, algunos (no todos, no penséis) están dispuestos a pagar por ellas.

La parte natural, supongo que se tiene o no se tiene. Pero la parte aprendida, no es tan misteriosa, y nace más bien de una actitud y un entrenamiento, que puedes intentar tú mismo. ¿Quieres saber dónde nacen las ideas?

Las ideas, no nacen. Están ahí esperándote. En realidad, es casi como decía Miguel Ángel al contemplar el bloque de granito. Basta con quitarle lo que le sobra para que aparezca la imagen. Porque las ideas, en la gran mayoría de los casos, no son absolutamente originales.  Todo, tarde o temprano, es una interpretación de la realidad. Casi nunca imaginamos algo totalmente nuevo. Al contrario, la creatividad es lo que nuestro cerebro procesa de lo aprendido, seamos o no conscientes de ello. Y no me refiero a copiar o plagiar. Hablo de interpretar la realidad y usar los elementos existentes en nuestra memoria y nuestro acervo cultural como ingredientes de una nueva idea cocinada en nuestra mente.

Así que las ideas, si están ahí, lo que tenemos que hacer para que sean nuestras, es aprender a cazarlas. ¡Idea que vuela, a la cazuela!

No se si puedo enseñarte a ser creativo, pero sí puedo enseñarte a cazar ideas. es muy sencillo. Apaga el ordenador. Sal a la calle y abre muy bien los ojos. Mira a tu al rededor. La vida real es un espectáculo maravilloso en el que la gente hace cosas maravillosas. Cosas que te inspirarán tarde o temprano.  

Los creativos profesionales lo hacen como recurso puntual, pero el creativo vocacional, lo hace por costumbre, mejor dicho, por necesidad vital. Y va llenado su cabeza de imágenes y experiencias que alimentan su mente, como espero hacerlo en el blog Cooking Ideas.

Y si no eres capaz de ver las maravillas a la primera, aún queda un truco para esforzarse. Ponte como objetivo al salir hacer al menos diez fotos de cosas llamativas. Haz de cazador de ideas. Nunca fue más fácil, cualquier teléfono actual tiene cámara y como dijo aquí Eduardo Arcos, la mejor cámara del mundo es la que siempre llevas en el bolsillo. Sal a cazar ideas, están a tu alrededor. Yo lo hago siempre y encuentro  historias como éstas…

"Antes las vendía, ya no. Y ni se atreven a quitar el cartel anterior. ¿Se habrán comido las plantas a los empleados?..."


"Eso es una imaginación desbordante... ¿o será lo que está leyendo por encima del hombro en el periódico de la señora?"


"Esta es la tecnología 3D medieval. Las caras de los niños y su atención, demuestra que lo importante es una buena historia. Con buenos y malos..."


"¿Quién quiere un muro de Facebook si tiene un escaparate? Esta tienda de Alicante a encontrado una solución de baja tecnología para el social media de su barrio..."


"¿Cuándo llegará? ¡Estoy deseando verle!... Parece pensar esta melancólica chica asomada a su balcón... y podría ser el principio de cualquier novela"


"¿Cruzará? ¿Tendrá suficiente cabeza para mirar a ambos lados antes?"... Hagan sus apuestas"

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