04 junio 2013

Cómo conquistar a un blogger de publicidad en El Sol 2013


El pasado viernes 31 de mayo, me invitaron a participar en la mesa redonda con el sugerente título "Cómo conquistar a un blogger de publicidad" y encantado de la vida, asistí. Compartía mesa cuadrada, como suele ser habitual en las redondas, con Alejandro Di Trolio (God Save the Brief), Manu y Nuria (Tagoartwork) y moderado por Jose Llinares de JWT Talk como organizadores.

Mis compañeros de mesa mostraron unas presentaciones divertidas y acertadas que ojalá suban a Scribd o similar, porque resumían muy bien las claves de la relación entre blogs y marcas. Mientras que yo, que odio los PPT, me limité a mostrar por encima mi trabajo para intentar explicar lo inexplicable: No me llames blogger por tener blog.

Porque lo que quería contar y debatir para empezar era la diferencia entre blogs y blogs. Algo que aunque parezca mentira, no todos tienen claro aún.

Un blog no es una tecnología o un formato de publicación. Aunque publicar noticias con posibilidad de ser comentadas y compartidas ya de idea de que lo es.

Tampoco es una web de noticias, ni una sección de opinión. Que un periódico on line llame blog a las columnas de toda la vida es otra cosa.

Y escribir sobre un tema determinado en una web, blog o lo que sea, tampoco lo convierte en blog, aunque los mejores blogs sean temáticos.

Lo que diferencia a un blog de lo que no lo es es quien lo escribe, que debe hacerlo de forma personal para aportar conocimientos u opinión, pero siempre desde su enfoque personal y con firma.

Si un blog tiene "equipo de redacción" con varios editores que además cobran por hacerlo o aspiran a ello, y hasta comercializa espacios publictarios, no es un blog. Es un medio. Compite en todos los terrenos con revistas y periódicos on line.

Discutir sobre si un periodista hace mejor el trabajo, si debe opinar, etc... eso es otra cosa. Pero si se publica con la presión de actualizar a diario y generar una audiencia determinada, entonces no lo llames blog.

Llama blog a ese espacio personal en el que los que llevamos ya unos cuantos años quizá hemos abandonado la carrera por ser los primeros en todo, en ser indexados, en ser leídos, en puestos del ranking, y nos interesa sólo usarlo por el mero placer de escribir de lo que nos gusta y cuando nos apetece. Por algo hablamos de la "egosfera".

Y dicho esto, si lo que te interesa es saber cómo conquistar a un blogger para que publique cosas sobre ti, volvemos a la base: ¿Es un blog personal o un medio con formato blog?

Porque si es un medio, el proceso es idéntico al seguido en las campañas de PR con los medios: Les envías nota de prensa lo mejor posible, les convocas a ruedas o presentaciones, y como tienen "necesidad" de actualizar, lo harán agradecidos en la mayoría de casos y tratando de quedar bien contigo y con la marca para que sigas enviándoles el trabajo medio hecho. Eso siempre ha sido así.

Pero si es un blog personal, generalmente estará escrito desde la curiosidad, las ganas y la pasión. Por tanto, si tu trabajo, marca, campaña o producto es bueno, seguro que el blogger querrá escribir sobre ello, y lo hará aunque tú no se lo pidas. Mientras que si le tratas como a un medio, y le envías una nota de prensa, es posible que ya no le apetezca hacerte es favor gratuito. Salvo que topes con un blogger a los que comer canapés, asistir a fiestas o recibir regalos les motive lo suficiente. Que los hay. La egosfera es la egosfera y cada ego se satisface a su manera.

Así que resumiendo. ¿Cómo conquistar a un blogger de publicidad o de cualquier sector?

1. Antes de intentar conquistarlo, conócelo. Como decían en la mesa redonda, es como ligar. Lee su blog, mira el tono, sus intereses, aprende de él. Luego localiza quién es. Quién firma. Si es una persona particular o una empresa, si lo hace por afición o es profesional.

2. Ponte en contacto previamente. Antes de invitarle a un acto o enviarle una nota de prensa, intenta conocerle personalmente. Al menos por mail. Mejor por teléfono. Y un café, ni te cuento. ¿Te parece raro? Eso es porque no has trabajado en una agencia de Prensa y RRPP. Los contactos con periodistas que funcionan son los personales, y con bloggers más.

3. Hazle sentir especial. Un blogger no está obligado a hablar de ti. Así que probablemente el título de la mesa redonda fuera muy acertado. Tienes que conquistarle. No le hagas sentirse comprado (alguien hablo de sentirse como putas y a veces pasa), ni obligado a nada, ni en deuda. Y sobre todo, cuéntale algo personal al oído. No me envíes la nota de prensa que tendrá todo el mundo. Cuéntame anécdotas, secretos, dame fotos exclusivas... pero no muy diferente a lo que le enviarías a un medio (revista, periódico) porque al fin y al cabo, hacen lo mismo, y recibir la misma información que un periódico puede ser un buen estímulo para el ego de muchos.

4. Segmenta y personaliza. Es el único secreto. Haz un plan de medios en el que incluyas blogs sabiendo quién es cada uno, lo que quiere y lo que necesita.

O haz un trabajo tan bueno que hable por sí solo. En mi caso(*), concretamente, funcionaría más. 

(*) Tal vez, porque yo no soy blogger. Soy un publicitario apasionado de mi trabajo que escribo en blogs. Y cuando escribo en otros cobrando, tampoco soy blogger, soy redactor. Vamos a llevarnos bien.

Foto con los bloggers by José Llinares (JWT Talk)

3 comentarios:

Geco dijo...

Genial cómo siempre, aclarando las diferencias que para muchos son inexistentes y que solo hace falta algo de sentido común e ingenio como el de Jose Carlos para velro todo tremendamente claro. Gracias me abres (aun más) los ojos ante vida digital.

José Carlos León (comicpublicidad) dijo...

Pues como siempre, mil gracias.
Un abrazo.
J.

Pantaleon y las Decoradoras dijo...

Me ha encantado tu artículo. He llegado a él de casualidad y me identifico con todo lo que dices. Soy blogger - de los que defines como tales -. Tienes mucha, mucha razón.

Escribo de lo que me gusta, cuando algo me gusta de verdad hago publicidad gratis y hasta ahora me he negado a hacerla cuando me lo han propuesto (si lo que venden no me gusta, pues no me gusta). No tengo nada, solo mi independencia, y si la vendo, no queda nada más.