El P2P del siglo pasado y la cacharrería del siglo XXI.


Ahora que los usuarios se intercambian libremente los archivos de música y películas con programas "peer to peer", y que eso genera debates sobre la ética y la legalidad de compartir hasta el infinito lo que sólo uno ha comprado, recuerdo un negocio tradicional que los mayores de treinta años recordarán con nostalgia: el "cambio de novelas".

¿Recuerdas tiendas como la de la foto, o los típicos "kioskos verdes"?

Allí, comprabas una novelita de 5 pesetas, normalmente del oeste o policiaca, y una vez leída, volvías a la tienda a cambiarla por otra, y luego por otra y otra...y así todos los lectores.

El tendero revendía una y otra vez las novelas y los usuarios se gastaban menos en ellas (si la novela costaba 5 pesetas, el cambio costaba por ejemplo, 2).

Por supuesto, el tendero no pagaba derechos de autor una y otra vez, así que es un claro antecedente de los P2P.

La diferencia, que ahora "el tendero" es un operador de internet que cobra por el servicio, y que el intercambio se hace con gente de cualquier lugar del planeta.

Como comentario adicional a la foto, es curioso cómo las "cacharrerías" y ultramarinos de barrio fueron cerrando por, según ellos, la presión de las grandes superficies, y cómo ahora, no hay calle sin una tienda "de todo"...regentada por chinos. Su secreto, entre otras cosas, trabajar tantas horas como sean necesarias y en horarios poco habituales, festivos, etc...es decir, adaptarse a la demanda.

Recuerdo ir de pequeño con mi madre a la cacharrería del portal de al lado a por lejía, una escoba y un juguete para mí....no han inventado nada, pero hay que fastidiarse que vengan de tan lejos para rescatar la tienda de barrio.

Comentarios

javito ha dicho que…
Y es que no hay nada nuevo bajo la luz del sol... Solo quin sabe adaptarse a los timpos que corren.
¿Recuerdas los LP´s y las cintas de Ferro-Niquel? ¿Cuantos discos te he grabado? y ¿Cuantos tú a mi?
La cosa es la misma solo que ahora se ha adaptado a la red al ordenador...
Sólo quedan en el olvido las cosas cuando dejan de funcionar, y aún así siempre hay alguien que las adapta a los tiempos que corren, y encima alo mismo se forra...