El botón de no me gusta o cómo taparte los ojos



El botón "No Me Gusta" de Facebook es falso. Una vez más, los periodistas copypaste han vuelto a clonar una noticia que no es tal y como la contaba el primero. Traducir en zigzag tiene esos peligros, y creerse todo lo que dice la red más. Pero el problema es aún peor, lo que subyace es el síntoma de cómo las redes sociales nos están manipulando. Y lo digo sin ambages, sabiendo que cada vez que expreso mis dudas sobre el maravilloso mundo de colores que muchos ven en todo lo digital (que cosas buenas tiene, oiga) entro en el grupo de los hatters y cosas peores.

Pero si siempre me he rebelado contra el "pensamiento único de internet" en el que hay que estar de acuerdo con los nuevos líderes, vulgo tuitstars y gurús, y sobre todo, ser feliz, demostrar éxito y pertenencia al grupo de los cool y que nunca falte un gin tonic en nuestros muros, la noticia de fondo sobre la funcionalidad o no del "no me gusta" en Facebook me resulta, permitidme la expresión agorera, tenebrosa.

Vayamos por partes: Para empezar, Zuckerberg lo que dijo es (No he leído la fuente original, me fiaré imprudentemente de dirconfidencial.com)  “estamos trabajando en algo más amplio. El nuevo sistema de calificación no tratará de lastimar a nadie, sino únicamente de mostrar empatía”. Literal. Y amplía: "En este sentido, el 'no botón' o 'the feature' servirá para expresar que son noticias que realmente no nos gustaría recibir, noticias que realmente no “gustan”.

Es decir, que ese maravilloso (sic) algoritmo que decide ya por ti lo que puedes y debes ver y lo que no, el porcentaje de publicaciones de una página, o el comentario exitoso de alguien a quien no sigues pero que "espontáneamente" se hace viral, o vela por tu moral evitando que veas pezones o madres amamantando pero no peleas de perros, quiere tener más poder aún para evitarte noticias desagradables.


Por cierto que eso, como supongo ya sabes, hace tiempo que existe con la opción ocultar noticias como esta.



La venda en los ojos, y te la pones tú.

Las marcas tiemblan, literalmente y con razón, ante la posibilidad de que haya más votos negativos que positivos. Con razón digo, porque no hace falta entender de trolls ni sociología o marketing para saber que por cada millón de clientes satisfechos de una compañía telefónica que no lo cuentan, hay mil que montan el pollo o intentan el chantaje en redes sociales. Que se lo digan a los que trabajan en Reputación Digital y lo que tienen que luchar para contrarrestar los comentarios negativos, con o sin razón.

Pero eso no es un drama, porque aún tenemos la publicidad (digo yo, otros no) y porque YouTube cuenta con el dedito hacia arriba y hacia abajo desde hace años y no pasa nada.
Lo que es un drama, pero no parecemos querer verlo, es que el medio de comunicación social por excelencia y que posee el monopolio prácticamente, trabaje para "evitarnos disgustos" o lo que es lo mismo evitar que veamos la cruda realidad.
La mayoría de medios que han difundido el bulo del botón no me gusta, aportaban estas declaraciones (no he leído la fuente en inglés):


“No todos los momentos son buenos momentos, y si estás compartiendo algo triste, ya sea de actualidad, como la crisis de los refugiados, o el fallecimiento de un familiar, a lo mejor no te sientes cómodo con un ‘me gusta’. Así que pienso que es importante dar más opciones a la gente”

Atentos: "como la crisis de los refugiados".


¿Qué pretende Facebook hacer para evitar que nos sintamos mal viendo noticias de los refugiados? ¿Que no lo veamos o que podamos votar con "no me gusta"? ¿Van a decidir ellos en cada momento qué te puede "no gustar"?

Mis conocimientos de antropología, psicología y otras logías son escasos como para conocer el resultado. Pero siempre he pensado que gracias —por culpa— del "Me Gusta" o del Trending Topic hemos logrado una sociedad activista de salón, que protesta por todo vehementemente en las redes, en la barra de un bar con un gin tonic, o viendo el fútbol. Una estupenda alienación mejor aún que el fútbol o Gran Hermano.
Y cuando un niño de tres años aparece muerto en una playa, se discute más si se debe publicar su foto que por qué narices hemos llegado a una situación así y qué vamos a hacer para evitarlo. Ah, un clic. Listo, a ver qué ponen en la tele. 
Yo, con la foto del niño, sigo en shock, pero no sólo por el bebé, sino porque la foto conviva en el mismo muro con otra de Belén Esteban o de Cristiano Ronaldo, compartiendo la misma indignación e inmovilismo. Y que todo siga igual.

Permitidme que vuelva a romper una lanza por los escépticos con lo digital. Esto va muy rápido para la gente normal como yo, y aún no sabemos a dónde nos va a dirigir de verdad. Yo he expresado mis dudas repetidamente sobre los modelos de negocio nuevos, la cultura del compartir gratis, y cosas así. Me encantaría estar totalmente equivocado y no acertar en ninguna de mis previsiones pesimistas. Pero aunque la tecnología va más deprisa que la realidad, los estudios calmados acaban llegando. Y empieza a haber algunas conexiones entre educación y dispositivos que no les gusta nada a los gurús influencers que han basado su proyección desde la nada hasta el estrellato digital diciendo que todo va a cambiar y que si no cambias, eres un cavernícola. Pero los datos son demoledores.

Quedan motivos para la esperanza, claro. La Humanidad no se ha autodestruido por mucho que lo ha intentado durante siglos. Y al final siempre acaba encontrando una salida. Yo confío en que esa profesión tan degradada como el periodismo, reducida a la nada cambiando la calle y la biblioteca por twitter y la noticia viral frente a la reflexión, recupere el formato semanal que tan buen resultado nos dio al inicio de la democracia con revistas como Tiempo, Cambio 16, Tribuna, Época o Interviú, en las que las noticias se investigaban a fondo con el tiempo suficiente de reflexión y maduración, contraste y documentación, como para que las entendiéramos de verdad. Y de pago, claro, porque las cosas de valor, cuestan dinero. Este fin de semana sale a kioscos Papel, de El Mundo, y coincide con AHORA, un semanario también en papel.


Y es que todo está relacionado, aunque no lo parezca. La información de calidad es poder, tu poder. Y cuando no estás informado dejas hueco para la propaganda y la manipulación. Intenta descubrir si gracias a las redes sociales e internet (incluida la prensa digital) estás más informado o manipulado.


Si has leído hasta aquí, gracias. Sólo eso demuestra que hay gente dispuesta a plantearse las cosas. No espero que estés de acuerdo. Puedes poner "no me gusta" si te parece, o debatir en los comentarios como en los blogs viejunos. Pero nunca, dejar de pensar por ti mismo, porque yo no quiero que pienses como yo, sino como tú. Gracias.





Foto Principal: Creative Commons Flickr: https://www.flickr.com/photos/sindesign/218797962

Comentarios

ornitorrinco ha dicho que…
Como decía el famoso Dr. House: "Todos mienten". Esa es la gran verdad de internet, con Facebook, Twitter e Instagram a la cabeza. Como toda herramienta poderosa, la Red es lo que hacemos de ella y con ella. Con un cuchillo de cocina bien afilado puedes cortar la cebolla fina, fina, o degollar a tu familia. Y es el mismo cuchillo.
Si te consuela, no eres el único que, admitiendo, aprovechando y ponderando las muchas bondades de nuestro nueva sociedad digital, se resiste a obviar sus muchos peligros. Desgraciadamente, el verdadero problema está en los usuarios. En una sociedad educada, formada en valores y sólidamente fundada en el conocimiento científico y humanístico, las personas tienen suficiente criterio propio como para diferenciar la información de la manipulación. Pero qué quieres que te diga, yo miro a mi alrededor y no veo esa sociedad por ninguna parte.
Así que solo nos queda trabajar en la dirección correcta, que no es otra que la búsqueda del conocimiento, porque como decía no sé quién: "La Verdad os hará libres". Y todo lo demás, esclavos...
El mundo digital tiene de bueno que yo pueda publicar esto. ¿He dicho bueno? :D