08 enero 2015

Ética, información, derechos y realidades que no tienen gracia.

Foto: Isengardt (Creative Commons Flickr)


¿Pueden publicarse bromas sobre guerras, asesinatos o creencias religiosas sin pudor ni censura, pero no pueden verse las imágenes de un asesino disparando a la cabeza de un policía? A simple vista parece mezclar churras con merinas, pero creo que en esencia se trata de lo mismo. De lo que se puede censurar y no, según quién lo diga y por qué.

La pregunta surge tras el atentado a la revista Charlie Hebdo y la emisión en algunas televisiones del momento en el que los terroristas huyen y rematan sin  reparos a un agente herido en el suelo. Rápidamente se crea el debate sobre la conveniencia y necesidad de hacerlo. Si es ético o no. La Asociación de la Prensa de Madrid se ha declarado contraria: “es que debe primar el respeto a la dignidad de la víctimas y al dolor de sus familiares. Es muy importante respetar la dignidad de los muertos. En todo caso, nunca se deben mostrar tales imágenes de manera gratuita y jamás se deben utilizar para ganar audiencia incitando al morbo de los receptores de las imágenes”. 
Lean bien la opinión de la APM, porque lo que dice no es que no se muestren sino que no se haga de forma banal, gratuita o con fines morbosos de ganar audiencia.
Y léase audiencia como ventas o ingresos publicitarios. Y para mí, con muchas dudas eso sí, esa es la clave y el límite: lo que realmente está mal no es la emisión o publicación de imágenes, sino el lucro que se obtenga de ello y, si en lugar de un medio es un fin. En cualquier caso, es una recomendación no vinculante. Prima la libertad de expresión. Recuerden.

Dicho esto, una segunda reflexión sobre lo que queremos o no ver y lo que debemos o no ver. 

Una cosa es la infoxicación y el Show Business aplicado a las noticias y otra que se pierda la esencia de informar y el contacto con la realidad. Vivimos un mundo lleno de virtualidad y gamificado, en el que lo mismo disfrutamos con la violencia masacrando en un videojuego, que cortamos una relación sentimental por whatsapp. Me temo que estamos banalizando y olvidando la realidad, y que la saturación de noticias otrora escandalosas hoy no son más que un hashtag que con suerte llegará a Trending Topic hasta el siguiente partido de fútbol o capítulo de un reality.
¿Qué es lo malo de ver cómo un asesino mata a sangre fría sin trucos ni efectos especiales? Tal vez que nos encontramos con la realidad de cara y no queremos verla. Es mejor no ver cómo es el horror en toda su extensión, como la viven cada día en Siria o Pakistán. Eso son noticias, convenientemente censuradas para no escandalizarnos.
Como no queremos ver la realidad del Ébola en Sierra Leona o Liberia, donde mueren a diario más de cien personas, pero como ya no vemos los trajes amarillos en el hospital de nuestra ciudad, ni la escandalosa foto de Teresa Romero abrazada a su perro, podemos seguir tranquilos.

Y de paso reirnos de lo que sea, porque exigimos censura para unas imágenes que muchos deberían ver pero defendemos el derecho a publicar humillaciones para las creencias de otros, unas veces los islamistas otras veces los católicos, casi nunca los judíos porque las leyes contra el antisemitismo en Europa lo prohiben.

Tal vez si Mongolia, El Jueves o Charlie Hebdo hacen una portada humorística de un terrorista disparando a la cabeza de un policía lo entendamos mejor. O no. 

P.D. Hablando de censura, en otro tiempo este post hubiera ido acompañado de links a las fuentes originales, pero con la nueva ley no me atrevo.