15 septiembre 2014

Ébola y Propaganda: el poder de una foto para desinformar

"Las fotografías cambian las cosas". Al menos, eso es lo que le dice el responsable de una agencia de cooperación a la reportera de guerra interpretada por Juliette Binoche en Mil veces buenas noches (Erik Poppe, 2013). Y efectivamente, una de las misiones sagradas de la prensa libre, es precisamente esa: garantizar la libertad, denunciar los hechos y hacer que las cosas cambien contando lo que pasa. Por desgracia, información no es igual a verdad —la objetividad son los padres— y cuando una imagen dice más que mil palabras, hacen falta dos mil para contrarrestarlas, o más imágenes.

El pasado 13 de septiembre, la Organización Mundial de la Salud publicó en su página de Facebook la siguiente foto y comentario:


Tal vez no sea esa la intención, porque es sólo una foto y un breve comentario del que no puedo extraer muchos detalles. Pero me temo que es un simple ejercicio de propaganda. En el mejor de los casos, de simplismo informativo. Me explico:

Quien la contemple a simple vista, respirará aliviado ante las medidas tomadas por el máximo organismo de la salud mundial, dependiente de la ONU. Parece que poco a poco, se hace algo. Personal protegido desinfecta hasta los taxis. Pero ahora miren el resto de la foto. Fíjense simplemente en el suelo de tierra sin asfaltar. ¿Qué piensan que ocurrirá en cuanto el taxi arranque y circule veinte metros?  Pues eso.
Cinismo informativo o intencionalidad. Para el caso es lo mismo. Utilización irresponsable de la imagen, compartida más de 300 veces en el momento de escribir esto, que transmite una idea totalmente irreal de lo que de verdad está pasando allí.
Porque, aunque consiguieran desinfectar ese taxi, y el resto de taxis, hablamos de un país en extrema pobreza en el que son utilizados por muy pocas personas. La mayoría, con suerte, pueden pagar otro tipo de "transportes colectivos" como el de la foto que adjunto tomada por mí —aquí sí les pido que crean que esa foto es real, y no se trata de un caso aislado o anecdótico— más semejante a un camión de ganado. Imaginen un viaje de varios kilómetros en la caja de una pick up, bajo un calor y humedad sofocantes, y piensen en las posibilidades de contagio. Estremece.



Y desde luego, no hace falta subirse a esa camioneta. Las calles de Monrovia, capital de Liberia, no son precisamente un lugar donde uno pueda evitar un contagio fácilmente, por mucho que rociemos un taxi.



Igualito a cuando aquí nos pusieron dosificadores de esterilizante frente a la Gripe A en cada autobús y oficina. Para que las viéramos. Esto me recuerda a, cuando en plena expansión de la primera gripe aviar procedente de China, tuve que ir por trabajo a los montes Jura en Francia, viajando en avión desde Madrid hasta Ginebra (Suiza), y desde allí cruzar la frontera en coche hacia la citada localidad en la cordillera prealpina. En el control de embarque, tenías que pisar una alfombrilla impregnada en desinfectante antes de pasar. Me acuerdo perfectamente que la que yo pisé estaba reseca, pero eso no era lo peor. Lo más curioso es que para cruzar la frontera de Suiza a Francia, nadie nos obligó a bajarnos del coche y pisar nada. Evidentemente, quienes llegaran en coche desde España a Francia o Suiza, tampoco. Y lo mejor de todo ¿Qué ocurría con los zapatos que llevaba en la maleta? Nada, porque era sólo propaganda. Una forma de hacernos ver y creer que la situación está controlada, que se toman medidas. Hoy pasa lo mismo con las restricciones para evitar que subas líquidos a los aviones por si montas un explosivo a bordo. Tú solo puedes llevar 100 ml. Pero si viajas con tu pareja o cualquier acompañante, entre los dos ya lleváis 200 ml. Boom. ¿Nadie se ha parado a pensar en estas obviedades?
Propaganda. Transmitir, con imágenes fehacientes, una mentira del tamaño de los decorados de Hollywood. Total, nadie va a ir para comprobarlo. 
Cuando hace un año preparé mi viaje a Liberia para desarrollar una campaña de prensa y publicidad para una ONG, intenté primero enviar las notas de prensa desde España, utilizando alguna agencia como Europa Press, EFE o TVE. Pero España no tenía corresponsales ni allí ni en Sierra Leona. Lo más parecido era Reuters o BBC, pero emitían desde otros países una crónica general del continente. ¿Quién contará la verdad? ¿Quién hará que las cosas cambien, con las fotografías adecuadas?

Imágenes impactantes, noticias que no son lo que parecen. Como la parafernalia del avión medicalizado de la Fuerza Aérea en el que se trasladó al padre Miguel Pajares antes de morir. No voy a criticar la medida como hizo mucha gente, pues no sería objetivo como reclamo, ya que en aquél viaje le conocí personalmente, y su labor allí como la del equipo del hospital Saint Joseph. Pero me temo, que eso fue solo la foto. Una excelente campaña de demostración de nuestra preparación técnica y sanitaria, y nuestra pertenencia al primer mundo. Lástima que se dejaran en Liberia a la tercera enferma del equipo, que pese a llevar décadas trabajando en el mismo hospital español, era de nacionalidad congoleña. Pobre Chantal, no tuvo la suerte de salir en la foto.

¿Información o propaganda? ¿Miente la foto de la ONU? Frente a esa imagen publicada en Facebook, leemos que hasta los médicos, misioneros y sanitarios que atienden a los enfermos como pueden, caen víctimas del virus al ser contagiados en sus labores. Me indigna personalmente mucho ver a la OMS presumir de medios, mientras recibo las noticias del fallecimiento de personas entregadas a esta guerra a las que conocí personalmente, porque no contaban con el material mínimo necesario. Así lo contaba El País:
Una semana antes de evidenciar los primeros síntomas, el hermano Patrick Shamdze hizo pública una carta en la que denunciaba que estaban recibiendo por parte del Gobierno (liberiano) muy poco material para la protección del personal sanitario, unos 200 médicos y enfermeros. "Les hemos pedido ayuda, pero su respuesta ha sido que tienen poco que ofrecer. En mayo, el Gobierno nos envió 100 pares de guantes desechables, un par de botas, 50 mascarillas, 5 trajes desechables y 5 botellas de desinfectante. Estos materiales no duran ni un día",
Y ahora, vuelvan a ver la foto de la desinfección del taxi. Y que cada uno crea lo que quiera.