25 septiembre 2012

Dejad de matar cosas, por favor




Más allá de la gracia que pueda tener titular un post o un artículo "lo de turno ha muerto", la actitud de querer matar cosas constantemente en el terreno tecnológico o social me aburre soberanamente. Porque lo malo no es que las cosas se mueran, sino que las maten. No creo que construir el futuro, o mejorar las cosas se hagan desde el erial de lo que un día fue prometedor o útil. Al contrario, creo que la innovación se logra aprovechando lo bueno del pasado.

Hace unos días, el profesor Enrique Dans publicó un post en su blog titulado "La muerte del código QR" . Como él es un gran experto en cuestiones tecnológicas asociadas a la empresa con el que siempre aprendo, lo leí con calma y después hice lo que hago siempre. Buscar por mi cuenta información y sacar mis propias conclusiones.

Dans se hace eco de ReadWriteWeb y su sección DeadthWatch  para afirmar tajante:

"Una tecnología que en su momento se creyó prometedora, pero que en realidad, nunca llegó a nacer más que para algunos usos esporádicos."

Y pasa a relatar las razones por las que esta tecnología está, según ambos, muerta. Desde que hay que bajarse una app para utilizarlos (cuando el crecimiento de apps en el mundo es imparable, como bien saben en The App Date) o que hace falta un smartphone con cámara (tendencia igualmente imparable).

Foto de Kuki Bastos, Creative Partner en The App Date.

También explica que en la mayoría de los casos, el QR sólo era un adorno para parecer modernos, y que el link llevaba a sitios absurdos como páginas en flash, que no se podían ver en muchos dispositivos.

En ese caso, tiene toda la razón. Porque el QR es sólo un medio, como me empeño en decir una y otra vez de la tecnología en términos de comunicación, y no un fin. Por eso, lo importante no es el código, sino lo que se haga con él. Pero eso no significa que haya que matarlos, sino aprender a usarlos mejor, ahora que el mercado (de smartphones y apps) está ya más maduro.

Ese es a mi juicio el problema de matar la cosas cuando ya dejan de ser novedad y moderneces vanguardistas, vendidas como humo "per se" en lugar de intentar desarrollarlas cuando de verdad funcionan.

Hace meses publiqué traducido un post de Seth Godin fantástico que se titulaba "Traedme cosas muertas" en el que defendía que cuando las cosas se consideran muertas, es precisamente cuando más útiles son porque ya han alcanzado su grado de desarrollo y fiabilidad óptimas.

Por favor, dejad de matar las cosas cuando ya no son "cool" o ya no se os considera "Hypsters" o "Early Adopters". Seguro que vosotros ya estaréis trabajando duro en la siguiente generación tecnológica, y os lo agradeceremos muchos, pero dejadnos a los demás aprovechar lo que ya sabemos como funciona para hacer bien nuestro trabajo.

Un QR, a día de hoy, es más útil que nunca. Es sólo una forma de obtener un link, cierto, pero mucho más cómoda que teclear una URL. Y bien utilizada, puede dar mucho juego. Desde que se publicó el post anunciando su muerte, no paran de aparecer utilizaciones de lo más curiosas como éstas:


O esta campaña de un líder del mercado On Line como Fotocasa, que utiliza los QR en el mundo Off Line para llegar a tu smartphone. Sin glamour, pero de forma inteligente:



Y lo mejor es que según El País:

Los códigos QR triunfan en España:
"Si bien  la mayor penetración es en Alemania con un 18,6%, España ser acerca al 16% gracias a su rápida adopción. En general la activación de los QR ha aumentado un 96% hasta llegar a los 17,4 millones de usuarios en los últimos tres meses."
En definitiva, creo sinceramente que las cosas se aprovechan y rentabilizan con el tiempo, dejando que las cosas crezcan, vivan y alcancen la madurez necesaria. Que no hace falta matar nada para que otras cosas nazcan. Por favor, dejad de matar cosas. Y si os empeñáis en ello, or recordaré que "Gurú lo serás tú".

21 septiembre 2012

¿Quieres que tu marca sea un Ecce Homo?



Me gusta comentar los trending topics a toro pasado. Con calma. Haciendo trampas. Cuando ya casi todos lo han hecho y yo puedo hacerme una idea mejor de lo que realmente pienso. O mejor dicho, de lo que realmente opino, una vez contrastadas las ideas y pasado el subidón.

Porque en el marketing, como todo en la vida, solo el tiempo otorga o retira la razón. Y no se trata de hablar de ROI, se trata de medir las consecuencias de cada acción cuando hay datos suficientes.

En agosto saltó la noticia del disparate ocurrido en Borja con la restauración espontánea del Ecce Hommo, y gracias a las redes sociales y la globalización, se convirtió en un fenómeno mundial que nos ha dado, todo hay que decirlo, muchos momentos hilarantes.

Pero más allá de la risa, el caso da para muchas reflexiones en términos de marketing y social media. Especialmente referente al Branding.

1. Cecilia, Community Manager.
Así titulaba ayer un magnífico post Sònia Valiente, publicitaria y periodista, en MujerHoy. Y lo suscribo palabra por palabra. Para bien o para mal, la buena señora ha manejado la imagen de la marca Borja, con una ocurrencia no meditada. Aunque, el mérito final no fue suyo, sino de los millones de usuarios que lo compartieron en miles y miles de formas, creando nuevas obras...

2. Creación de contenido es Social Media. Los famosos prosumers, han brillado más que nunca. Porque si los usuarios se hubieran limitado a compartir la noticia de los medios o comentarla, no hubiera sido un fenómeno destacable. Lo grande ha sido cómo a los pocos minutos, puede que segundos, ya empezaron a surgir nuevas restauraciones y aplicaciones de todo tipo con la cara del Ecce Homo. El público se convierte en creador, y logra la cima del Pop Art  hasta el momento, con o sin ánimo de lucro...

3. Copyright y obra derivada. En el mundo digital, se diga lo que se diga, no está nada clara la cuestión de los derechos de autor de las obras. Bueno, las leyes son claras, pero su utilización no. Y así, mientras unos comercializan productos copiando la imagen "creada" por doña Cecilia, a la propia Cecilia se le niega protegerla con un copyright . No quiero profundizar porque no soy experto, pero es como si la hubieran obligado a compartir su trabajo en Creative Commons. Ella modificó sin permiso una obra original, y ahora tiene que admitir que los demás hagan lo mismo. La única opción, cobrar la entrada para ver el original. Y claro, Cecilia quiere su parte, aunque sea para donarla.

4. Negocio. Lo único claro es que al final, muchos harán negocio, empezando por la iglesia propietaria del cuadro original, que una vez "modificado socialmente" es "puesto en valor" y algo que estaba amortizado y al final de su ciclo de vida, se convierte en el producto estrella de la marca "Borja". En este caso, les ha salido bien y ya están "monetizando" cobrando entrada ¿Pero a qué precio real?

5. Branding social. Mi conclusión final es que el Ecce Homo debe ser estudiado una vez calmado el entusiasmo y el Trending Topic fácil, y considerar los peligros que para cualquier marca representa dejarla en manos de los usuarios. Ya se que hay quien defiende algo así como el "fanding" o la creación de la marca por los fans. Pero yo opino exactamente lo contrario. La marca es tuya, eres tú y tú debes controlarla y mantenerla en condiciones.

No se trata sólo de que quien la gestione, Cecilia la CM de turno, la destroce en un momento. Se trata de que no puedes dejarla en tal estado de abandono que cualquiera, y digo cualquiera, la rejuvenezca a su manera, sin criterio. 

Eso sí, las conclusiones reales sólo las sabremos con el tiempo. Si deciden dejarlo como está, aprovechando el trabajo de la consumidora sin remunerarlo pero conservando el reclamo turístico del pueblo, o pasará de moda y lo que recordará la gente es que en un lugar de Zaragoza, alguien destrozó una obra de arte sin que nadie se enterara y encima se rieron en todo el mundo, hasta en el programa de Conan O'Brien.


¿Quieres que tu marca sea un Ecce Homo? Esto me recuerda mucho al caso de LOEWE...

Nota: La foto es del blog Hachegol, que tiene una muy buena recopilación.

17 septiembre 2012

Amstel Extra, la cerveza es el mensaje



Septiembre es tiempo de reencuentros y lanzamientos. Lo mismo vuelves al colegio o el trabajo que empiezas una colección de petitte point. Pero si hay algo que muchos recordarán de este mes en sus vidas es la experiencia de encontrar y compartir un piso.

La agencia Grey Spain ha recurrido a este hecho trascendental para argumentar su campaña de lanzamiento de la cerveza Amstel Extra utilizando todos los medios posibles en una acertada estrategia. Probablemente ellos no lo llamarán ya 360° pero yo sí, porque creo además que es redonda. Ellos lo han llamado #compartopiso

En este punto tengo que decir que son amigos, y que me invitaron al evento de presentación de la campaña, pero no por eso este post es patrocinado. A no ser que pienses que con cuatro cervezas y un felpudo se puede comprar espacio en un blog. O tal vez sí, pero por simpatía.

Empecemos entonces por el principio. Llega septiembre y quien más quien menos regresa a su vida, en mi caso en Madrid, Así que convocar a un grupo de bloggers al primero de una larga serie de eventos previsibles este invierno, ya es un punto y una muestra de planificación. No hace falta mucho para que nos apetezca ir a reencontrarnos con los sospechosos habituales. Si además te invita InfluenZia, una agencia especializada que a diferencia de otras, sabe cómo hacer las cosas, mejor aún.



La invitación, un felpudo que es toda una declaración de intenciones, con el mensaje "Lo que pase en este piso, se queda en este piso". Y un hilo argumental basado en "vente a ayudarnos a hacer la mudanza" en el que a cambio sólo te ofrecen una cerveza fresquita con los amigos, y conocer la campaña.

El lugar, también un acierto, porque es el nuevo espacio para eventos Espacio Siluro, presentado por un especialista en saraos como Javier Esteban de EvenTop. Así que ser los primeros en disfrutar del lugar, vuelve a ser un aliciente.

Y allí, rodeados de cajas, lo primero que hacen al pasar por la puerta es ponerte una lata en la mano y decirte que la pruebes. No es que sea marketing de experiencias, pero vamos, que con probarla ya sabías que hablarías de ella tarde o temprano. Porque lo de "Carácter Extra" es un eufemismo. No os digo más, sólo probadla si os gusta la cerveza.

Y allí, entre unas cajas, latas, amigos de siempre y las desvirtualizaciones habituales ya en cada evento nos presentaron la campaña "Busco compañero de piso" compuesta por un mix de medios en el que lo digital es usado con total coherencia y naturalidad, como debe ser en estos tiempos y de regalo, una gran idea:

La primera campaña en telefonillos

Partiendo de un divertido vídeo destinado a ser compartido (no diré ser viralizado. Oh, vaya) en el que convierten un portero automático en un soporte muy especial, retan a quien quiera compartir piso con Amstel Extra a que suba un video con su candidatura y lo intente.



¿Y cómo se comparte piso con Amstel? Pues ellos pagan los gastos (2.000 euros al mes durante un año), y te ponen una máquina de cerveza en la habitación.

Lo mejor de la campaña, es que cumple con eso que tanto me gusta destacar a mí, y es que se corresponda con la estrategia general del producto. Y en este caso, Amstel Extra se venderá por el momento sólo en lata y sólo en supermercados. Por lo que la experiencia del consumidor será siempre en su casa, o casi.
Además, el premio incluye el producto, y eso siempre es inteligente para mantener viva la campaña por mucho tiempo, y demostrar que se está muy seguro y orgulloso del mismo. Más cuando podríamos decir que en este caso, la cerveza es el mensaje. Y vuelvo a decir que cuando la pruebes, lo sabrás. Y sabrás qué quieren decir en la lata con que tiene un 14% más.

Decía que para mí es 360° porque incluye casi todos los medios de forma que se retroalimentan y generan comunicación unos con otros.

Un evento que genera RRPP para lograr "Buzz" o presencia en blogs como este y redes sociales como Twitter o Facebook (incluyendo fan page, y aplicaciones específicas). Advergaming, con una adaptación del popular Tetris y otro juego en camino. Promoción de ventas y premios. Ha necesitado gráfica y hasta marketing directo. Audiovisual, y seguro que poco a poco veremos más piezas y propuestas creativas (la promoción acaba el 16 de enero de 2013)  por parte de un equipo a la cabeza del cual se sitúan Antonio Montero, Ricardo Llavador y Pepa Rojo, entre otros.

14 septiembre 2012

La memoria obsolescente




Como viendo llegar "la nada" en La Historia Interminable, vivimos abocados a una suerte de alzheimer colectivo. Nuestra cultura, nuestros recuerdos, están condenados a desaparecer si no ponemos remedio. Siento ser tan apocalíptico pero a las pruebas me remito.

Estamos cambiando el modo en el que almacenamos nuestra vida, entregando su consistencia a cambio de la inmediatez. A este paso, nuestro acervo será el de los peces. Durará lo que dure el instante.
"-Quisiera que siempre fuera así– Dijo él.
–Siempre es sólo un momento– Respondió ella"

(La Historia Interminable)
Nunca se han hecho tantas fotos y vídeos, ni probablemente se haya leído tanto. La tecnología digital nos permite capturar cada instante y compartirlo de forma también instantánea. ¿Pero cuánto durará ese instante? ¿Cómo lo almacenamos y protegemos del paso del tiempo?

La mayoría de las personas no mantienen sus copias de seguridad al día. Perder un dispositivo móvil se convierte en un drama cuando comprobamos que nuestros álbumes de fotos han desaparecido. Y si los hemos volcado a un ordenador, existen dos clases de personas, las que han perdido sus datos alguna vez y las que lo van a perder.

Pero aunque conserves tus copias de seguridad actualizadas y protegidas, te verás obligado a clonarlas una y otra vez, cada uno o dos años, porque la tecnología, que es obsolescencia programada por definición, se encarga de que tus copias no sirvan de nada.

Intenta abrir un CD con más de cinco años y verás como probablemente ya da error de disco y no consigues acceder a los datos. Por no decir que es posible que el software que usaste ya no lo reconozca el sistema operativo nuevo.
Conector SCSI sustituido por USB, FireWire, etc...

O lo que es más duro aún, el soporte ya no es compatible. ¿Donde conectarías un disco duro o lector de MO con puerto SCSI hoy en día? ¿Volcaste tus Beta a VHS, Luego a DVD, ahora a Mp4…?
"Viejo" disco Magento Óptico de los 90...



Me resulta aterrador darme cuenta que tengo fotos en papel de familiares del siglo pasado a los que no he conocido, y la última foto que le hice a mi madre, guardada en un disquette, ya no puedo verla. Y hay tantos recuerdos que se perderán como lágrimas en la lluvia…




Conservo cartas de amor adolescente, atadas con su lazo y todo. Pero no puedo releer los SMS que recibí en mis primeros móviles. Puedo leer y recordar cómo me sentía a los catorce años, pero no a los treinta y cinco. Los sentimientos han pasado a ser de consumo inmediato, con caducidad. Para recordar en zigzag como hacemos al leer cualquier cosa en internet.

Y la cultura también tiende a la obsolescencia, programada y consentida. Muchos han descubierto leyendo la letra pequeña, que los eBooks que compran en algunas plataformas, para consumo inmediato, no pueden ser legados. Mi biblioteca del Kindle morirá conmigo, mientras mis herederos conservarán libros que ya eran de mis bisabuelos, impresos en 1896… Y lo mejor es que los que más han defendido este cambio de paradigma, ahora se escandalizan. Los que le niegan las propiedad sobre su obra a los autores, o los plazos del copyright, se llevan las manos a la cabeza porque "su" libro no le pertenece para siempre a él y sus descendientes. Curioso manejo de los conceptos espacio, tiempo y propiedad.

Edición de 1896 en mi biblioteca. No necesita software y puedo prestarlo y venderlo cuando quiera.

Pues hablemos con propiedad del tiempo. Hemos convertido nuestra sociedad en una carrera constante, donde lo importante es tenerlo todo y tenerlo ya, pero acabaremos sin nada después. Donde el tiempo sólo es un valor si es corto. Donde la opinión son 140 caracteres en tiempo real para llevarlo a Trending Topic, aunque mañana no recordemos el fondo de la cuestión. Porque en el fondo, eso es lo de menos. Seguramente mañana nadie conservará lo que hemos dicho impreso, o en un soporte que nos permita acceder a él.

Y así, podremos olvidar tantas mentiras como seamos capaces de decir. Y podremos mantener la ilusión de que el futuro no existe, que no debemos preocuparnos por las consecuencias de nuestros actos o nuestras palabras, porque seguramente, cuando el futuro llegue, nadie lo recordará. 


Si no nos esforzamos por conservar nuestra historia personal, como el granito de arena que forma la montaña de una sociedad, seremos humanos permanentemente actualizados, pero los recuerdos que nos implanten probablemente serán los de otros, como aquellos que le facilitaron a Rachel en Blade Runner. Seremos replicantes, esperando a sentir por nosotros mismos lo que otros nos cuentan. O quizá, hayamos olvidado también eso que se llama nostalgia, y que ayuda a mantener vivas a las personas.



Nota mental final: Tal vez lo verdaderamente importante es mantener vivas las sensaciones y las experiencias en nuestro interior. Recuerdo haber visto Blade Runner en 1982 cuando se estrenó en un cine de la Gran Vía madrileña, hoy desaparecido. Esos recuerdos quedaron prendidos en mí y son los que tengo de la película pese a haberla visto infinidad de veces en otros soportes. Pero claro, hablo de algo tan obsolescente como el cine en pantalla gigante, y se trataba de la primera vez. Y esa nunca se olvida.