20 junio 2012

La publicidad salvará el mundo




Hasta los años 50 del siglo pasado, las revistas "Pulp" se hicieron muy populares con sus coloridas portadas y sus títulos de historias fantásticas que distraían al público de la dura realidad entre guerras y cracks de los mercados. 

Ayer, viendo la portada de ABC.es, me acordé de ellas. No podía creer que los títulos de las noticias que aparecían en ese periódico digital "de prestigio" fueran tales:


  • "El hongo gigante que aterrorizó a los pekineses"
  • "Una medusa gigante 'invade' la playa granadina"
  • "Epidemia ficticia de embarazos en las casas reales europeas"
  • ‎"Se come el semen de un calamar por no cocinarlo bien"
  • "Lencería para aprender chino"
  • "Kelly Brook prefiere «comer y tener tetas»"
  • "Detenido por decapitar a su hija y pasear su cabeza por su pueblo en la India"
  • "Nace el primer cerdo «lanudo» español"
  • "Michelle Obama y su sangre blanca cherokee"
  • "El supuesto 'descuartizador' vuelve a Montreal"
  • "Las redes zombie de ordenadores infectan también a móviles y macs"



Repito: todos los titulares en portada y el mismo día. Si esto es el periodismo actual, la cosa pinta mal.

Desconozco si la intención es captar público joven, o aquel que no es lector habitual de prensa seria. No sé si se trata de una línea editorial alienante para distraer de la realidad, como en los años veinte, treinta y cuarenta en los Estados Unidos, pero creo, que si los medios tradicionales necesitan de la publicidad para sobrevivir, tal vez la idea de que la publicidad salvará al mundo, no sea tan loca.

Ese era el subtítulo de mi charla en los premios Alce 2012, encabezado por "Cambiar el mundo haciendo cosas bonitas". Y es, que más allá de la simple financiación de los soportes, los publicitarios podemos hacer algo más de lo que pensamos por cambiar las cosas.

Tenemos un poder, como explicaba en aquella conferencia, que es la oportunidad de disponer de espacios fijos garantizados, pues pagamos por ellos, y las capacidades técnicas para transmitir mensajes. Nos pagan por emocionar y convencer.

Podemos por tanto, hacer anuncios molestos, cansinos, con estúpidas canciones y promesas falsas, o transmitir mensajes útiles y motivadores. No depende de nosotros, sino de los anunciantes. Pero algunos aún confían en nuestro criterio. Y hay algunos, que han decidido  convertir la estrategia del "otro mundo es posible, si lo contamos" en su línea de comunicación general. Puede que les acusen de "buenistas" o "buenrollistas", pero la verdad, prefiero ver éste premiado anuncio de Coca Cola, que leer el periódico cualquier día.



De la misma manera, igual que Pablo Herreros logró boicotear un programa considerado poco ético, o una actitud concreta, forzando a que no se invirtiera publicidad en él, otras marcas están realizando el proceso totalmente contrario, y financian y crean contenidos más constructivos aprovechando las necesidades de la televisión pública. Así lo hacen Movistar con La Nube o  Vodafone en "Conectando España".

Llamadme iluso, pero creo que podemos hacerlo. Yo ya he empezado mi cambio, y pronto espero contaros más cosas concretas. Si queréis.