12 septiembre 2011

Social Media, Huevos de Pascua y Pretty Woman

En términos informáticos, un huevo de pascua es una pequeña línea de código, o una página oculta que sólo los programadores verán, o quien sea tan hacker o capaz de localizarlo tecleando lo adecuado. Si lo encuentras, puede haber de todo. Desde una foto del programador, a un pequeño video, o niveles extra en un juego. Es su sentido del humor y su forma de firmar los trabajos. Ahora que cualquiera tiene una página web, puede ser un blog, un twitter o un Facebook, muchas veces están llenitos de huevos de esos, pero en versión social media.

Lo que pasa es que unas veces son premeditados y otras salen sin querer. Lo mismo que puede no serlo y parecerlo. Hay que tener mucho cuidado con donde ponemos el huevo, o qué canción cuelgas, para que otros no se rompan la cabeza. No sería la primera vez que alguien pensara que le estás mandando un mensaje, y lo mismo era un mensaje, pero no para él. Conozco a quien se enamoró de otra persona porque creyó que los comentarios de un foro se los dedicaban a él, y eran para otro. Y viceversa, porque esta línea, según acabe en masculino o femenino podría interpretarse como un huevo. Allá tú. Que tú es genérico.
Los muros de Facebook están llenos de huevos de pascua. Comentarios que sólo son respondidos por alguien con un me gusta y una sonrisilla que no ves, o que llevan algo, que sólo otro entenderá en plan película de espías, aunque acaben sabiéndolo todos, porque lo que no quieras que se sepa, se sabrá. Porque a las redes sociales la privacidad les importa un huevo.
Lo malo es que quien está deseando interpretar esas señales, a veces olvida que hay muchos canales y los mensajes pueden estar troceados sin posibilidad de linkar para seguir la conversación. Un twit puede hacer referencia a una llamada telefónica reciente, y un me gusta entenderse tras un correo electrónico. Haría falta hackear las cuentas de correo y los perfiles de otro para saber qué es la verdad de la buena, y no un huevo. Pero no hay huevos.

A eso, le sumamos que desde que cualquiera es escritor, hemos creado personajes de nosotros mismos, y muchas veces decimos auténticos guiones. Somos el Truman de nuestro propio Show, sólo si lo queremos ser.

Ahora bien, si quien escribe, como es mi caso, además lo hace de modo profesional, entonces el personaje se multiplica. Y si es géminis como yo también, se cuadruplica. Porque no sólo convertimos cualquier frase en un ejercicio de estilo. Planteas cada tuit como una greguería, un micro relato o un poema. No sólo intentamos construir una imagen personal que identifique nuestro trabajo, sino que estamos acostumbrados a utilizar todo lo que nos sucede y nos rodea como fuente de inspiración, sin que eso suponga que todo lo que escribimos, lo sintamos, lo vivamos o sea exactamente así. Probablemente, es mucho menos. Más o menos. Por ejemplo yo,  a veces soy un poco Truman, pero sólo de 9 a 5, el resto del día, me quito el maquillaje y soy el que soy. Quienes me llaman y quedan conmigo, lo saben de sobra. Quienes solo me leen, conocen a otro.
Porque los profesionales del social media y la escritura, somos como las putas de las películas. Enseñamos hasta donde queremos enseñar. Puede que nos desnudemos, pero no entregamos así como así el amor verdadero. Somos como Pretty Woman, besamos, pero si es por dinero, nunca en la boca. Somos Pretty Woman a la española, eso si. Porque la Española, cuando besa, es que besa de verdad.

Y un beso, es un beso. Si fuera un abrazo, es otra cosa. Aunque como cuenta Sònia Valiente en su blog, si hay quien no sabe interpretar lo que significa un simple gesto, mucho menos entenderá una frase, que aunque esté en su contexto, puede estar totalmente fuera de "tu" contexto. Claro, que hay gente que lo que no puede decir con abrazos, lo intenta precisamente, con texto. Pero eso son #cosasnuestrasparaunpost