30 septiembre 2010

Palabras más, palabras menos.

Adoro las palabras. Disfruto abriendo la caja de las letras y montando el mecano de las palabras. Es lo único realmente mío, y es lo único que cuanto más gasto, más acumulo. ¿Como voy a ahorrar palabras, si puedo hacer que ganen interés al invertirlas adecuadamente?

Las amo y son las únicas que siempre están dispuestas a besar mis labios. Aunque a veces se resistan a salir de ellos. Otras veces, puedo acariciarlas, despacio, y hacerlas crecer con la tinta de mi corazón sobre un papel.

Son mis mascotas. Me hacen compañía cuando nadie más lo hace. Yo las cuido y ellas me entretienen, me divierten y a veces, me hacen llorar si se vuelven contra mi. No sería la primera vez que me contestan con arañazos.

Mis palabras siempre me pertenecerán o serán de quien yo quiera. Puedo envolverlas y enviarlas como regalo, y también puedo usarlas como un escudo. Basta decir basta. Incluso, puedo usarlas como puñales. Os contaré un secreto. De pequeño era una piltrafa. Cualquiera podría darme una buena paliza si quisiera, así que aprendí el poder de las palabras. Ellos podían tumbarme de un puñetazo, pero yo siempre sabría de dónde procedía, y cuánto duraría el dolor. Así que yo esgrimía sólo palabras. Las lanzaba afinando la puntería sabiendo que tarde o temprano, harían efecto. Mi ojo morado volvería pronto a ser el mismo, pero alguno tardaría años en superar las verdades que escuchara. Y si me esforzaba, probablemente él ni se diera cuenta hasta que en su soledad, comenzaran a escocer al recordarlas. Ahora ya conoces mi punto débill.

Odio a quien malgasta ese tesoro como quien tiene un agujero en el bolsillo por el que pierde las monedas. Desprecio a quien lo ensucia convirtiéndolo en sandeces y confinaría a la cárcel del silencio a quien roba las palabras que otros han cultivado.

Comprendo a quien no necesita alimentarse del verbo, y siento indulgencia por quienes simplemente, no tienen palabras. Si es necesario, ya sabré yo cuáles escoger mirándole a sus ojos como a un libro abierto.

Quedarme mis palabras para repartir sería egoísta. Tal vez no las necesites, pero aquí las tienes. Puedes hacerlas jugar con las tuyas, o guardarlas en un cajón de la memoria para cuando las recuerdes. Puedes incluso ignorarlas, que ya el viento sabrá hacia donde llevarlas. A mí se me acumulan y si no las dejara salir comenzarían a dar vueltas y vueltas hasta perder el sentido. El suyo, y el mío.

Son sólo 28 letras combinadas. No tengo mucho más que ofrecer, pero siempre que las necesites, serán tuyas.

("Palabras más, Palabras menos" también es el título de una canción de Los Rodríguez)

27 septiembre 2010

"Siento verdadera pasión por el paisaje y nunca he visto que fuese mejorado por una valla. Cuando me retire pondré en marcha una sociedad secreta de vigilantes camuflados que viajarán por el mundo en motocicletas silenciosas destrozando carteles a la luz de la luna."

David Ogilvy

20 septiembre 2010

El Método PERA para Publicidad y SMM

El otro día, un directivo de publicidad me confesaba que estaba manteniendo una acción de largo plazo a su pesar. Creía que no servía para nada, aunque por diferentes motivos, estaba obligado a mantenerla. Después de escuchar sus razones, yo pensé que la cosa no era para tanto y que tenía arreglo relativamente fácil, y sobre todo, que el gasto realizado hasta ahora en esa acción podría rentabilizarse mucho más.

Lo que si es cierto, es que luego pensé que aquel no debía ser un caso aislado. Muchas campañas se crean en un momento determinado y se van prolongando en el tiempo. A veces porque funcionan y no hay quien se atreve a cambiarla, y otras veces por esa razón tan española del "porque si, siempre ha sido así, y tal".

Vale, no voy a enseñar a nadie cuando tiene que cortar o cambiar una campaña de publicidad porque cualquiera que se dedique a ello lo debe saber. Pero si hablamos de algo más nuevo y con menos experiencia, como es el marketing en redes sociales (SMM) en el que muchas veces se empieza también "porque hay que estar", y cuando nos queremos dar cuenta ya han pasado dos años... ¿Qué ocurre si tenemos dudas sobre la continuidad de la acción? ¿Lo dejamos?

Apliquemos el Método PERA.
El método PERA no existe en ningún manual. Me lo acabo de inventar para hacerlo más entretenido y mnemotécnico. Sólo es un sencillo acto de reflexión sobre nuestras campañas, con el fin de mejorarlas. La PERA en cuestión, es:
P de Preguntarse: ¿Porqué hice esta campaña? ¿Cuál era el objetivo de marketing? Si no sabes cuál era el objetivo, mal empezamos. Si lo sabes, piensa si sigue existiendo ese objetivo. Si existe, entonces puede que sea lógico mantener la acción.

E de Escuchar: ¿Qué está ocurriendo? ¿Hay respuesta? ¿Qué tipo de respuesta? Tampoco estoy descubriendo nada nuevo, claro, porque cualquier acción se supone que es analizada para medir sus resultados. Lo que pasa es que en SMM, esa medición es bastante más subjetiva. Por eso, es necesario que escuches bien todas las respuestas a tu acción y veas si corresponden a los objetivos o no. Puede ser muy interesante lo que oigas, pero tal vez te indiquen que tienes que cambiar algo.

R de Renovar: Si los objetivos siguen siendo los mismos, renueva la forma. Si los objetivos han cambiado, renueva los mensajes. Pero cualquier campaña por exitosa que sea, necesita aire fresco de vez en cuando. En cualquier caso, Renueva tu ilusión por ese trabajo, o será mejor que lo abandones.

A de Avanzar: Todo lo anterior debería servir para avanzar en el camino emprendido. Realmente para quedarte como estás, puede no merecer la pena. Siempre hay que intentar mejorar los resultados, y si la campaña ha perdido sentido en algún momento, lo que hace falta es usarla como base de la nueva y tratar de subir un nuevo escalón.
En cualquier caso, recuerda que hay muchos tipos de peras, y que cada campaña es una diferente. Algunas maduran antes, otras duran más en el árbol, pero todas, acaban pochas.


Imagen: FotoARION en Flickr.

10 septiembre 2010

El Post Imposible de Comicpublicidad: Truco de Magia.



El año pasado seguí con atención los 28 "Post Imposible" que otros tantos bloggers escribieron para Vodafone con la intención de poner a prueba las posibilidades de su internet móvil. Con atención, y por qué no reconocerlo un poco de envidia. Este año, me ha tocado a mí vivir una de esas experiencias, y como veréis el resultado ha sido para partirse la caja, literalmente.

A priori, la propuesta parecía no ser tan espectacular como otras, y sin embargo, tengo que decir que me atrajo desde el principio: tenía que escribir un post mientras un mago me cortaba por la mitad.

Siempre me gustó el ilusionismo, y el show. Ambos conceptos no muy alejados de la publicidad. Pero sobre todo, me encanta conocer las cosas por dentro y poder contarlo. Y de eso se trataba, de meterse dentro de una caja mágica y comprobar cómo era posible el truco, porque algún truco tenía que tener, que te dividieran en dos delante de todo el mundo y siguieras sonriendo.

Para la realización de la prueba, la sala Houdini de Madrid abrió sus puertas un lunes por la mañana en exclusiva. Pude así visitar en privado un lugar que seguro gustará a muchos, con sus tres salas de magia en vivo, su museo de objetos misteriosos bastante frikis, y la no menos curiosa sala de espiritismo que puede alquilarse para hablar con el más allá (aunque para eso no hacen falta la cobertura de Vodafone, creo).
Sin demasiados preámbulos, una vez que me presentaron al Mago Adolfo Andrés de Dream Makers y su ayudante femenina, que nunca puede faltar, me hicieron subir al escenario para mostrarme el diabólico invento. Una caja de madera con cierto aire de féretro, en la que se suponía debía introducirme. La cuestión era que esa caja había sido fabricada especialmente a la medida del mago y yo era unos cuantos centímetros más alto que él. Poco, pero lo suficiente para complicar el espectáculo. Y en una complicación de ese tipo, cuando tienes que dejarte cortar por la mitad, los centímetros arriba o abajo pueden ser, digamos... vitales.

La sala, como dije, estaba cerrada al público, pero entre el equipo de producción y rodaje y los distintos responsables de la compañía, haber público, había. Así que no me quedaba más remedio que aceptar el reto con dignidad y la mejor de mis sonrisas (en el video veréis que en ocasiones, esa sonrisa tenía que ser mantenida como una parte más del truco). Pero es que sin pensar en que iba a ser dividido en dos, sólo el dejarse aprisionar dentro de aquel artefacto ya contaba con algún que otro riesgo, y no digamos si además tiendes a la claustrofobia.
Dentro de la caja, las posibilidades de movimiento eran, más que reducidas, nulas. Si te dejabas engañar para meterte, de ahí ya no salías. Y por si acaso, la puerta cuenta con un cerrojo corredizo por fuera, tan simple como eficaz. Sin escape. Sabía que más de uno me tenía ganas en la blogosfera, sólo confiaba en que no fuera el mago.

Todo parecía estar pensado. Lo único que podía mover más o menos libremente eran las manos, y así sostener el Netbook Samsung conectado a la red con una base MIFI aunque también hubiera podido conectarme insertando directamente la tarjeta SIM de datos en el puerto del Netbook.

Llegó el momento. El show se realizaría exactamente igual que si fuera un espectáculo en vivo, de un tirón y sin cortar. Quiero decir sin cortar la grabación de video, porque a mí, se suponía que me cortarían por la mitad.

Se abre el telón, se encienden los focos, suena la música, y el mago Andrés comienza su ritual. Ritual es una palabra con connotaciones satánicas que no debería usar hablando de alguien con un enorme cuchillo en sus manos, supongo, pero allí estábamos.
Primero unas cuantas vueltas al artefacto en plan "nada por allí, nada por allá", luego una preocupante exhibición de los utensilios, y finalmente la ejecución: el machete es encajado en la ranura de la caja firmemente. Salvo la presión sobre las cervicales por la postura forzada, de momento, no había sangre no dolor. Pero aquello no había terminado...
Llegó el punto álgido del show. El machete estaba atravesado horizontalmente a mi derecha y el ilusionista a mi izquierda, con aviesas intenciones. Mis miradas y súplicas no servían de nada ya. Estaba decidido, sólo tenía que empujar la parte superior de la caja con fuerza, y yo, José Carlos, sería más géminis que nunca. Dos mitades. ¡Acción!.
Cerré los ojos y recé porque el "clack!" que sonó fuera la madera de la caja y el mecanismo de desplazamiento, y no mi columna vertebral. Escuché los aplausos y no los gritos del público, así que supuse que todo había ido bien hasta ese momento. Cuando los abrí de nuevo, a contraluz, veía las caras de asombro divertidas de todos, y me hubiera gustado verme también. Forcé la postura cuanto pude y alargué las manos para tentarme los bajos, con perdón. ¡Y no estaban!.

Moví los pies con cierta angustia mientras miraba hacia abajo, a mi izquierda, donde habían quedado. Justo donde estaban cuando entré en la caja, al final de mis piernas. No dolía, pero impresionaba. Una parte de mí estaba a la derecha y otra a la izquierda, lo cual, políticamente hablando, también es verdad. Lo habían logrado.
Rápidamente, no sé si porque la ilusión podía desaparecer o por si me quedaba poco de vida, me pusieron en las manos el NetBook Samsung para que pudiera empezar este post allí mismo y dejar constancia de las posibilidades de internet móvil. Ahora estaba seguro de que realmente, no había un Post Imposible.
Pero aún quedaba lo más difícil. No sabía cómo me habían partido en dos, pero esperaba que ellos si supieran cómo volver a unirme. Sería un engorro tener que cargar con mis piernas bajo el brazo el resto de mi vida, aunque tal vez pudiera ir a la compra mientras seguía viendo la tele en casa. Nunca se sabe, pero lo mejor era no hacer muchos experimentos. La música seguía sonando, los focos seguían luciendo, y el machete seguía allí... esperando al nuevo empujoncito en sentido contrario para poner las cosas en su sitio. ¿Saldría bien?

El mago volvió a realizar todo el proceso a la inversa bajo mi atenta mirada y mis súplicas de piedad, y cuando todo parecía ir bien, sonó un "Ras!" que no estaba previsto y que nadie más que yo pudo escuchar. Las cámaras grababan y no era cuestión de perder la compostura, pero mucho me temía que algo no había acabado como debía. Salí de la caja disimulando y recordando aquello de "the show must go on" impaciente porque el telón volviera a ocultarme y localizar origen del "Ras!". Y aquel sonido no era otra cosa que un poco tranquilizador enganchón en la parte trasera de mi pantalón, es decir, en todo el culo. Un siete que rasgó la tela dejando mi poca vergüenza un poco más al descubierto, y que con magia o sin magia, estuvo a centímetros de de convertirme finalmente, en lonchas de blogger.


Créanlo o no señores, pero eso fue lo que pasó. Y recuerden que la magia está en lo que ven, no en lo que sucede.



Más fotos en Flickr.
El Vídeo en YouTube.

08 septiembre 2010

Probando Blogger Droid

Este post es sólo una prueba de funcionamiento de la aplicación para móviles android que acabo de descargar.
Si funciona bien, estaré más cerca de la libertad total como blogger.
Published with Blogger-droid v1.5.8

Twitter: a quién sigo y a quién no.

Leo con frecuencia post y tuits tratando de enseñar normas de etiqueta o educación en Twitter, sobre todo en lo referido a cómo debes comportarte si te siguen o si quieres que te sigan. Y al margen de que no creo que nadie pueda dar muchas lecciones en algo tan nuevo, pienso que cada uno es libre de hacer lo que le parezca, ...y atenerse a las consecuencias.

Reconozco que twitter me divierte y que lo uso como me da la gana. Escribí un post hace poco sobre cómo usarlo de forma corporativa con consejos que probablemente yo mismo no siga. Así que he decidido escribir este para explicar, a quien le interese, cómo lo hago yo personalmente. No por afán didáctico, sino por que me apetece explicarme.

Para empezar, ¿a quién sigo?
Cuando alguien a quien leo o me interesa en el "mundo real" muestra su cuenta en twitter, la agrego. Puede ser un blog, una empresa, un profesional. Es algo o algien a quien quiero escuchar y saber qué me cuenta. Simplemente. Normalmente no lo borraré si no se dedica a inundar el timeline y lo satura. En ese caso, me da igual que diga cosas interesantes, añada buenos links, o diga memeces. Si no dejo de verlo y no tengo tiempo de ver sus recomendaciones realmente, lo borro. Creo que sólo lo he hecho dos o tres veces.

Una vez escuchando, mi criterio para seguir a alguien que no conozco de nada, es a través de los RT. Si alguien que sigo retuitea algo que me gusta, decido seguir a esa persona directamente para no perderme sus siguientes aportaciones. Este sistema de recomendación me resulta mucho más eficaz que el famoso #FollowFriday, que me parece una bonita iniciativa, pero que no me resulta suficientemente atractiva para empezar a investigar en los timelines de los propuestos. Lo siento.
Lo que si hago sistemáticamente, es seguir a quien me cita o me retuitea. No es sólo agradecimiento. Es simplemente que lo mejor de Twitter es conversar. Decir cosas está muy bien, pero que te respondan está mucho mejor. Si alguien me responde, entiendo que quiere hablar conmigo. Y si quiere hablar, hablemos.
Algunos opinan que cuando alguien te sigue, hay que corresponder. Luego se quejan de los que te siguen para que les sigas, y ya nunca sabes más de él, o incluso son ellos los que dejan de seguirte. Yo no sigo "por defecto". Muchas veces recibo la alerta de que me siguen en forma de correo en el móvil, y no me resulta cómodo, o no es el momento, devolver el follow. A algunos les puede parecer una actitud de divo, pero creedme, no es la razón. Todo lo contrario.

Así, que si alguno de vosotr@s tiene un interés especial en que le añada a mis "followings", por favor, sólo tenéis que decirlo allí, y será un inmenso placer. De verdad.

Ya sabéis que estoy en http://www.twitter.com/comicpublicidad

06 septiembre 2010

Publicidad Engañosa y Libertad de Elección.

Si lees este blog hace tiempo, o si haces una búsqueda en la etiqueta "Ética", verás que con frecuencia critico a los profesionales que no respetan suficientemente al rey del marketing, que no es otro que el consumidor. Pero también en ocasiones me he rebelado contra quienes siempre encuentran aviesas intenciones, retorcidos contubernios y manos manipuladoras de la conciencia y del individuo por parte del capitalismo en forma de publicidad.

Me encanta la publicidad, creo que cumple una función económica y social imprescindible, y creo, que si bien es necesario que esté regulada en muchos aspectos, en otros se está impidiendo el ejercicio de la libertad, no ya de empresa y mercado, si no del propio individuo. Para decirlo alto y claro. se toma al usuario por tonto.

Pero no los publicistas. Es que las autoridades, creo humildemente, sobreactúan en la defensa de los intereses y derechos del consumidor. Si lo que es correcto es que el estado intervenga en tu bienestar aún en contra de tu capacidad de discernir, vale. Pero lo menos que se puede pedir es que se haga de forma coherente y ecuánime.

Os pondré unos ejemplos recientes, para explicarme mejor.

Hace unas semanas, una empresa me consultó cómo podía solucionar el veto que una Consejería le imponía a una de sus campañas, que por ley, debía presentar para aprobación. La campaña era realmente ingenua, pues simplemente incluía un regalo directo de escaso valor por la compra del producto. Y el problema era que el producto está destinado a los niños.

Los argumentos de la Consejería eran:
21162 Ley 29/2009, de 30 de diciembre, por la que se modifica el régimen legal de la competencia desleal y de la publicidad para la mejora de la protección de los consumidores y usuarios.
Artículo 30. Prácticas agresivas en relación con los menores.
"Se reputa desleal por agresivo, incluir en la publicidad una exhortación directa a los niños para que adquieran bienes o usen servicios o convenzan a sus padres u otros adultos de que contraten los bienes o servicios anunciados."
Resumiendo: no podía usar un anuncio que decía, junto a la foto del regalo:
"Por la compra de X llévate este regalo"
Según la interpretación de esa ley, el regalo podía inducir a la compra de ese producto sólo por el hecho de llevar el regalo, o los niños podían pedirlo para conseguir el regalo.

No están los tiempos para que una norma tan estricta te impida comenzar una venta, así que se negoció con los funcionarios una campaña alternativa. Que se aceptó fácilmente, sólo por cambiar la frase a:
"Gratis para tus hijos".
La razón de la aprobación del nuevo texto era evidente: Ahora nos dirigíamos a los padres, que son quienes tienen que tomar la decisión de compra, por el bien de sus hijos, y según lo que pretende la ley, sin atender a que los niños lo pidan.

La situacíón, hasta aquí, me parece bastante grotesca. pero si os digo que el producto en venta es del tipo especializado que debe prescribir un profesional autorizado, me lo parece aún más. Me explico.

Si las autoridades nos impiden dirigirnos directamente a los niños para que éstos no pidan un producto concreto que ellos no pueden comprar directamente porque son menores de edad, por simple lógica, estamos dando a entender que el padre es un irresponsable que no sabe lo que le compra a sus hijos y que los profesionales, tanto el publicista como el vendedor, tampoco son responsables en su trabajo, y no les preocupan las consecuencias de lo que venden. Por eso, seguramente, ofrecen un regalo, para engañarte y hacerte picar.

Resumiendo otra vez: Tratan de tontos a unos y de sinvergüenzas a otros.

Ahora bien, insisto en que si las autoridades consideran que no se pueden hacer anuncios dirigidos a los niños, para que éstos pidan lo que quieren a sus padres, ¿me puede explicar alguien porqué empresas como Cola Cao lo hacen tan descaradamente como en este campañón? (El de "Mi Cola Cao, que no me lo cambien") Porque imagino que a los padres que estén en paro y no tengan más remedio que elegir marcas blancas, no les hará ninguna gracia ver a tantos niños decir en pantalla que "rechaza imitaciones" y "que si no es el original, no es lo mismo". Os dejo el video para que opinéis, si queréis.





Y ya puestos, cierro mi defensa de la inteligencia del consumidor, y la capacidad de usuario para salir de una tienda sin comprar si se considera estafado, con una noticia en la que una asociación de consumidores denuncia a diversas cadenas de óptica por "publicidad engañosa" al anunciar precios que luego no se cumplen siempre por culpa de la letra pequeña. Les daré la razón en que la letra pequeña tiene que ser lo menos pequeña posible y que todas las ofertas tienen que estar completas en sus distintos soportes. Pero también, me gustaría saber cómo puedo seguir haciendo anuncios atractivos de ofertas reales sin que venga a decirme cómo hacerlo para no parecer que engaño.

Si yo digo que vendo gafas completas a 30 euros, no me digas que te engaño porque las gafas son las más básicas. No hace falta ser muy listo para saber que no serán de oro y con la última tecnología. Vale que tiene que quedar claro antes de entrar que si tengo más de 8 dioptrías no podré tener ese precio, por ejemplo, pero si la oferta es real, déjame que me dirija a la mayoría del target que es a quien le puedo hacer la oferta. Porque, como siempre le he dicho a mis cliente en estos casos, engañar por engañar no sirve. Si entro por una oferta y no existe, o me siento engañado, me doy la vuelta y no vuelvo a entrar en tu tienda. Y no me siento más inteligente que los demás. Tampoco me han puesto una pistola en la nuca para que compre. La decisión es mía, e incluso si me han engañado, la ley me permite devolver la compra. Supongo que todos vosotros, haréis lo mismo.