Lo que no cuento en Comicpublicidad y si en CookingIdeas.

Cuando me invitaron a participar en el blog de Vodafone CookingIdeas.es, pensado para alimentar la mente, no lo dudé ni un instante. No sólo porque está en mis planes de futuro dedicarme de lleno al mundo de la escritura y la teoría, después de veinte años de práctica publicitaria, ni tampoco por los increíbles compañeros de viaje que tendría, sino porque escribir para CookingIdeas me obligaría a esforzarme realmente en desarrollar conceptos mucho más teóricos de los que suelo exponer aquí.

Y es que comicpublicidad, inició su andadura en 2005 como blog corporativo de la agencia que dirigía, para compartir experiencias y puntos de vista con sus clientes y proveedores, pero con el tiempo se ha convertido en un espacio personal que me sirve para archivar ideas, contar anécdotas que pueden ser interesantes a otros (sobretodo los que empiezan), e incluso desahogarme ante prácticas más o menos reprobables de un sector y una profesión que me apasionan.

Si a este giro estratégico le añadimos que gracias a Twitter (o por culpa de) muchas de las ideas que antes contaba aquí ahora las expongo, a "vuela tecla" en sólo 140 caracteres, es posible que la profundidad, y por supuesto la cantidad de los post haya descendido.

Aún así, y como el objetivo nunca fue situarme en ninguna posición de los muchos ránkings que existen, me siento más que satisfecho con tener posicionados en buscadores como líderes algunos de los post más populares, lo que me reporta un tráfico constante del que se conoce como Long Tail, escriba mucho, o poco. Para rematar, el número de suscriptores por mail no para de aumentar (¡gracias a todos, nunca lo suficiente!) así que mi pequeña dosis de egocentrismo la tengo más que alimentada.

No quiero decir con esto que no me tome en serio comicpublicidad. Soy consciente de la repercusión que tiene en mi expediente personal, pero es cierto que aquí escribo con más ligereza, pues sólo debo rendir cuentas ante mí mismo, y confiar en que los amables lectores sean eso, amables conmigo y mis ideas.

Por todo ello, os invito a leer mis últimas aportaciones en CookingIdeas, cruzando los dedos para alcanzar vuestras expectativas:



En los años ochenta en España comenzábamos a encontrar una mayor oferta de productos en los comercios tras años en los que teníamos sólo un puñado de marcas locales para elegir que en muchas ocasiones eran monopolios y normalmente, eran pocas las ofertas de artículos que no fueran de primera necesidad. La aparición de productos más superfluos, el desarrollo económico y el aumento del poder adquisitivo, la entrada de marcas extranjeras y por qué no, una actividad cultural más desenfrenada en el marco de la “Movida” supuso la popularización del concepto “diseño” y la toma en consideración del mismo por parte de los fabricantes.



Muchas empresas auxiliares han vivido del sector ferial, agencias, diseñadores, arquitectos, carpinteros, montadores, azafatas, catering, regalo promocional…y al mismo tiempo, las ferias han representado una fuente de negocio importantísima para muchos fabricantes o distribuidores generando cientos de contactos comerciales en muy pocas horas. ¿Qué a cambiado entonces? ¿Tienen futuro las ferias de muestras?


a naturaleza es sabia, y justo en el momento en el que los seres humanos comienzan a tomar conciencia de su ser y del entorno, entre los tres y los cinco años, le dota de una curiosidad insaciable, por supuesto como corresponde a un niño, en forma de juego, para que convierta su capacidad de razonar y hablar en su mejor arma de supervivencia.


¿Y si te digo que no vale Nada?. Absolutamente nada. En la mayoría de los casos tu trabajo no vale nada. ¿Te suena duro? Pues déjame que me explique y luego lo debatimos si quieres. Empecemos por el principio, que es el derecho al trabajo. Un derecho que en España avala nada más y nada menos que la Constitución de 1978:


Tal vez los milagros existan y los genios también, pero para la mayoría de los mortales, desarrollar una buena idea, hacer un buen trabajo, le lleva un tiempo imprescindible. Con los negocios, también, por supuesto…¿Dónde está el concepto del tiempo de maduración de las cosas?


A todos los que trabajamos en marketing y publicidad, nos gusta disponer de productos y servicios repletos de grandes ventajas y argumentos para poder lucirnos con lo maravillosa que es la marca y lo felices que hace a sus clientes. En algunos casos, lo que anunciamos es tan bueno que hagamos lo que hagamos, se venderá. ¿Pero qué hacer cuando no es tan bueno, e incluso puede ser malo o muy malo, decididamente peor que la competencia?

Comentarios