02 junio 2009

Descargas de la red ¿todo vale?



Alguien con conocimiento de causa como Martin Varsavsky ha llegado a calificar como suicidio de un blogger el video post con el que abro este comentario, sólo por defender la idea de que en el asunto de las descargas por internet de cine y música no está bien la política del "todo vale" y que algo deberíamos pagar.

Me alegra ver que no estoy solo en este mundo, a pesar de que hace poco mantuve un intenso debate en el blog de Enrique Dans, otro de los gurús de internet, en sentido contrario cuando afirmó, ni corto ni perezoso, que la música era "como el jabón del hotel" . Basaba su argumentación en que si la tecnología le permite realizar copias a coste prácticamente cero, de igual calidad que el original, no tenía sentido que las compañías cobraran por ello.

Para mí, aparte de escandalizarme que se pueda comparar el talento, la creación y la cultura con un trozo de química, me parece un argumento insuficiente puesto que la tecnología también permite conducir tu coche a 220 y no por eso debes hacerlo, o te permite dejarlo en doble fila, y no por eso vamos a permitirlo.


Me alegra que otra voz creo que tan autorizada como la suya pueda opinar diferente, y esté más en la línea de que si bien es una batalla perdida y el sector debe adaptarse a los nuevos tiempos, habrá que buscar nuevas alternativas, pero que pasen por el respeto de los derechos de todos.

Exagerando, sigo pensando que un autor tiene todo el derecho del mundo a vender sus canciones por un millón de dólares cada una si quiere; el mismo derecho que tienes tú de no comprarla. Es como si cogiéramos el coche el fin de semana, nos fuéremos al campo y nos trajéramos el maletero lleno de naranjas de un huerto. Poder podemos, pero no debemos.

Lo paradójico del tema, es que el propio Dans, critica las subvenciones a la cultura que sin ir más lejos acaba de hacer la ministra Sinde, defendiendo que el mercado debe decidir lo que se vende y lo que no. Estoy de acuerdo. Pero cómo mantenemos una industria que no puede vender sus productos porque la gente se los descarga gratis?.

Este es un auténtico problema, que no suele estar en la mente de los que hablan de "cultura libre y gratuita". Como bien apunta Varsavsky en su video, si basamos la cultura de un país en las subvenciones, tendremos la cultura del que subvenciona. Dejando a un lado ideologías, tendremos el cine o la música que le guste al que paga, que no será el usuario, si no el ministro. ¿Es eso bueno?

Según El País ,
"Cualquier rodaje en España, al margen de su calidad, tiene derecho a que la Administración central le dé (previa justificación) el 15% de la taquilla (con límite de un millón de euros) y el 33% de la inversión del productor, aparte ayudas autonómicas y de televisiones (203 millones en 2008). En total, el dinero oficial no puede sobrepasar el 50% del presupuesto de una película."


Unas ayudas que precisamente se dan porque no cuentan con el éxito comercial que debería. Según Microsiervos:
"El 40 por ciento de las películas españolas no se estrenan en cines o tienen menos de 100 espectadores. En el año 2008 el cine español se rodaron en España 173 películas: 24 tuvieron menos de 100 espectadores, otras 46 aún no se han estrenado".
Por supuesto que el camino es dejar que el mercado decida, pero manteniendo unas reglas de juego claras y justas para todos, no para unos pocos. Si se respetan los derechos legítimos, se puede producir y permitir la difusión por internet libre, como lo ha demostrado Pocoyó (vía Ilustrae):

"El año pasado, y ya van varios, el producto audiovisual español con mayor recaudación fue Pocoyó. La serie de dibujos animados, creada sin ninguna ayuda institucional, percibe sólo en concepto de derechos de venta de sus juguetes a Namco Bandai 33 millones de euros anuales, equivalente a la mitad de la recaudación total del cine español. Si se suma la venta de dvds, a las televisiones y demás, el muñecajo del gorro azul ha generado el pasado año un 50% más (en torno a 100 millones) que todos los subvencionados juntos.

Lo interesante del caso es que Pocoyó no sólo no persigue, sino que fomenta su difusión gratuita por internet. Hay capítulos completos que pueden verse en su web, y al comienzo, eran los propios productores los que colgaban en Youtube los episodios. Mientras, además de no conseguir financiación pública, la emisión de Pocoyó en España se retrasó un año respecto a su éxito en el Reino Unido porque RTVE pedía, para emitir los dibujos, un porcentaje en las ventas de los juguetes."


Sigo estando en desacuerdo con soluciones como limitar la red o el canon indiscriminado, pero creo que la cultura del todo vale, y la devaluación de la figura del creador por sistema, no son el camino. Aprendamos a apreciar el valor de la creación.

4 comentarios:

Paco Toja dijo...

Esto es según se mire.
Yo creo que hay dos problemas:
1.
A ver como le metes tú en la mollera a la peña, sobre todo en España, que no nos gusta pagar por nada, que algo que tienes gratis al alcance de la mano, tienes que pagar por ello.
2.La ruina ruinosa para a empresas que han estado sacándonos la pasta a base de bien, por ejemplo, las discográficas. Sin hablar del deseo profundo de controlar un medio nuevo que se escapa de las manos gubernamentales y empresariales.
Yo sinceramente no creo en el canon digital tal y como está concebido, en mi caso particular utilizo software legal, osea que he pagado por la licencia, para descargarme cosas de Internet.
Y para finalizar, creo que la solución está en quitar el canon, y poner un impuesto directo sobre la conexión a Internet, de digamos dos euros, y con eso pagas por el derecho a entrar a Internet y bajarte, si quieres lo que allí esté a tu disposición, por que parto de la base que por mucho que hagan les va a dar igual.

Jesús Sarmiento dijo...

Parafraseando a Varsavsky: Si dejamos la cultura en manos de las empresas, tendremos la cultura que dé dinero a las empresas. Y no toda la cultura/creación da dinero. Por tanto, desaparecerá parte de la cultura.
Ah, y de subvencionar la cultura, res de res. El dinero público para formar a los creadores y profesionales. A mayor calidad formativa, mejores productos, mayores ventas.
Hay que buscar alternativas, pero ¿quiénes las están buscando? A mi parecer no los más interesados.
Un saludo.

cacamur dijo...

¿Por qué hay tanta gente que tiende a buscar posicionamientos extremos a la hora de discutir sobre un tema?

¿Capitalizar la cultura, libre mercado?

¿Subvenciones y proteccionismo?

Las ideas y la creación está tan poco valorado que hay muchos que ni se plantean premiar el esfuerzo que requiere.
Por otra parte, la evolución de las especies habla de esto mismo, si la cultura muere por los piratas, nacerá algo más fuerte y adecuado a los tiempos que corren. Dejemos de tener miedo a la evolución, la solución es adaptarse.

Saludos de cacamur

JAAC dijo...

Hace un tiempo que lleva funcionando un sistema de suscripción de música que aúna la disponibilidad de toda la música con la legalidad. El servicio se llama Spotfiy y su modelo de negocio se basa en la digitalización del catálogo de las discográficas (a través de acuerdos, por supuesto) y publicidad. Por supuesto cuentan con un servicio de pago que elimina esta publicidad por 9,95 euros al mes.

El día que esté disponible para móvil y las operadoras decidan dejar de sangrar a la gente con sus "tarifas planas de móvil" qué sentido tendrá seguir descargando música si nunca podrás tener disponible tanta como está ahí.

No te creas que no hay gente que estaría dispuesta a pagar un fijo como dice Varsavsky y descargar lo que fuera... o incluso simplemente tenerlo disponible cuando quiera aunque no se quede en su disco duro.

Pero de ahí a subvencionar de por vida a "artistas" que llevan años y años viviendo de las rentas obligados va un mundo. Los canones y las instituciones privadas no son la solución: mínimo transparencia con los impuestos "privados".